domingo, 30 de agosto de 2015

Siria

Me duele Siria en los huesos
Los músculos de la compasión se me agarrotan
y se me atraganta el nudo de la esperanza.

Rabia,
que me recorre las venas y me satura las arterias.

Rabia,
que se baña en las lágrimas de los ojos del terror
de quienes huyen de la muerte
y se encuentran con los muros de la desesperanza.

Rabia,
que me avergüenza del primer mundo,
de las banderas y nuestras murallas.

Rabia.
Rabia.
Rabia.

Y se me nublan los sentidos,
se me seca la boca al escuchar sus gritos,
y me quedo sin habla ante el dolor de sus caras.

Me duele Siria en el corazón.
Las articulaciones de la solidaridad se resienten,
y el picor de nuestros políticos infames, 
y terroristas, 
y desalmados, 
me arrancan la piel de la impotencia
y me pregunto cuando volveremos a humanizarnos.

Me duele Siria en el alma
y no le encuentro cura al dolor de su pueblo
Y eso me mata. 

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