lunes, 12 de diciembre de 2011

Invictus


En la noche que me envuelve,
negra como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar
si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror,
no obstante la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.

Ya no importa cuán recto haya seguido el camino,
ni cuántos castigos lleve a la espalda,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Punto y aparte

Ella encontró la caja que buscaba a la primera. Estaba bajo la cama justo debajo de donde apoyaba la cabeza en la almohada; por alguna extraña superstición pensó desde el principio que así dormiría mejor. Abrió la caja del vacío donde guardaba nada y se dispuso a hacer limpieza de corazón. Descolgó del techo los reproches que habían anidado como telas de araña, despegó de la pared el drama y recogió del suelo los pedacitos de tristeza que un día cayeron como lágrimas; buscó en el armario y vació uno a uno los bolsillos de frustración y rabia. Una vez empezada la faena, pensó en emplearse a fondo, así que buscó también bajo el sofá restos de ironías malsonantes y encontró un puñado de malentendidos que habían encontrado allí cobijo. Bajo las sábanas, exigencias; en la nevera, discusiones congeladas. Aquella colección de errores le dió tanto frío que tuvo que parar unos minutos para taparse con la manta del miedo y beber algo de té caliente-de-valientes. Después de horas de reflexión, envolvió todo aquello con papel de perdón no sin antes seleccionar las sonrisas, el cariño y las caricias que se habían colado en tan poco tiempo, pues pensó que en este caso no sería un error guardar solamente los días más gratos y olvidar los demás... Su caja del vacío donde guardaba nada había aumentado su tamaño hasta ajustarse a todo ese amasijo de experiencias que, una vez exprimidas, ya no servían de nada. Cuando hubo terminado, se sintió aliviada, ligera, risueña, con fuerzas y perdonada. Mientras se hacía un café-de-las-nuevas-oportunidades y agarraba las galletas-esperanzadas, se sentó en su escritorio, abrió su cuaderno nuevo, y en la primera página impar escribió la fecha de hoy. Debajo, un título en grande...

DÍA I


martes, 22 de noviembre de 2011

Placeres musicales

...cerrar los ojos, escuchar y volar hacia ninguna parte...


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cuando no sabes que decir

Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda, medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda, una hispano olivetti con caries, un tren con retraso, un carné del Atleti, una cara de culo de vaso, un colegio de pago, un compás, una mesa camilla, una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla, una bici diabética, un cúmulo, un cirro, un strato, un camello del rey Baltasar, una gata sin gato. Mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero, mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros, mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas, el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa. Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera, una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera, no sabía que la primavera duraba un segundo, yo quería escribir la canción más hermosa del mundo... Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera, al padrino que me apadrinó en la legión extranjera, a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante, a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante, al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha, a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha,
mariposas que cazan en sueños los niños con granos cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos. Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes, dando clases en una academia de cantos de cisne, con Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario, ¿qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario? Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera, si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera, heredé una botella de ron de un clochard moribundo, olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo. Nunca pude cantar de un tirón la canción de las babas del mar, del relámpago en vena, de las lágrimas para llorar cuando valga la pena, de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos, de la gota de tinta en el himno de los iracundos.

Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.

Joaquin Sabina


lunes, 7 de noviembre de 2011

Un día en el mundo

Ella le invitó a volar.
Él rehusó; tenía vértigo.

Ella le escribió un poema.
Él olvidó leer.

Ella le invitó a cenar
Él perdió el apetito

Ella le buscó
Él quiso perderse

Ella gritó hasta enmudecer
Él era amante del silencio

Ella dijo: no me dejes nunca
Él nunca dijo nada...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Sálvese quien pueda

Aquella noche se sentó frente a su escritorio con una hoja en blanco dispuesta a contarlo todo. Las palabras se le amontonaban en los dedos deseando ser plasmadas y una extraña sequedad le invadía constantemente la garganta. Aquella historia estaba tan viva en su interior que casi podía escuchar como le hablaba, como le susurraba al oído que debía ser contada. Ella, desconcertada y tratando de ordenar los recuerdos, colocó la primera mirada, la segunda sonrisa y el cuarto beso junto a la goma de borrar. Al lado de su cuaderno colocó los sentimientos: primero la emoción de verla, después el cosquilleo al besarla; los nervios, el amor, el deseo, la frustración, la ilusión y por último, el miedo a perderla. Permaneció varios minutos, quizás horas pues el tiempo ya ni contaba ni importaba nada, observando aquel tesoro, aquella fortuna que su historia le dejaba. Mirandose el cuerpo encontró sus besos, que dejó justo al lado de los recuerdos. Se miró los bolsillos de la chaqueta y encontró sus abrazos, que con mucho cuidado colocó junto a los besos más apasionados. No olvidó cada una de las capas que con dificultad y como si de una cebolla se tratara, le fue quitando con el tiempo, como si la desnudara por dentro. Aquella noche, o tal vez fuera ya de día, quiso contarle al mundo lo que sentía, plasmar con palabras todo lo que había colocado cuidadosamente en su escritorio, sin embargo, nada más comenzar, se le cayeron las letras de la mano y salpicarón de blanco el papel unas las palabras que al fin y al cabo nada importaban, de nada servían. Enfadada por la incapacidad de expresión que sentía y en una arrebato de rabia, volcó la mesa en la que se apoyaba... Rodaron por el suelo todos aquellos sentimientos, el amor, la ilusión, y la primera mirada, y la segunda sonrisa, y el cuarto beso se desperdigaron por toda la habitación. Ella permaneció alli sentada; se le llenaron los ojos de humedad salada...

sábado, 29 de octubre de 2011

Los caminos del viento

Querido Stig: Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo”.

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.

EDUARDO GALEANO

domingo, 16 de octubre de 2011

Qué lastima!

Siempre que alguien comienza una frase diciendo "que lastima", no puedo evitar acordarme de mi hermano, siendo un enano, aprendiendose su poema favorito...

¡Qué lástima!
Que yo no pueda cantar a la usanza de este tiempo
lo mismo que los poetas que hoy cantan!

¡Qué lástima que yo no pueda entonar
con una voz engolada esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima que yo no tenga una patria!

Sé que la historia es la misma,
la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra,
desde una raza a otra raza,
como pasan esas tormentas de estío
desde ésta a aquella comarca.

¡Qué lástima que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña en la estepa castellana

Y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada:
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la montaña.
Después... ya no he vuelto a echar el ancla
y ninguna de estas tierras me levanta ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.

¡Qué lástima que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla.
¡Qué lástima que yo no tenga un abuelo
que ganara una batalla, retratado
con una mano cruzada en el pecho,
y la otra mano en el puño de la espada!

¡Qué lástima que yo no tenga siquiera una espada!
Porque... ¿qué voy a cantar
si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero,
ni una mesa, ni una espada?

¡Qué voy a cantar si soy
un paria que apenas tiene una capa!
Sin embargo... en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también.
Y todo mi ajuar se halla en una sala muy amplia
y muy blanca que está en la parte más baja
y más fresca de la casa. Tiene una luz muy clara
esta sala tan amplia y tan blanca...

Una luz muy clara que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas leyendo en mi libro y viendo
cómo pasa la gente al través de la ventana.

Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen
arrastrando sus miserias de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.

¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana siempre,
y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia tiene su cara en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama ¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de mala gana,
ni se para en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala, muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara, por esta calle tan ancha,
al través de la ventana, vi cómo se la llevaban
en una caja muy blanca... En una caja muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre
el cristalito de aquella caja tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...
Y la muerte también pasa...

¡Qué lástima!
Que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero,
ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria que apenas tiene una capa...
venga forzado a cantar, cosas de poca importancia!

León Felipe

jueves, 6 de octubre de 2011

Memento Mori

“Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solo aquello que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.”

Steve Jobs

lunes, 3 de octubre de 2011

Planeo

Aquella tarde se vistieron de invisibles y decidieron nadar en el cielo de cada charco que había en el suelo. Ultimaron los detalles insignificantes que marcarían el viaje y tuvieron claro que solo planearían cuando de volar se tratase. Le dijo que la agarrara fuerte y ella contestó que no la dejaría escapar. Se prometieron silencios, se regalaron miradas; pactaron vivirse hasta que el Sol se apagara.
Mientras, la marea mojaba las palabras de las cosas sentidas que no podían ser creídas ni asimiladas. Sintió miedo, y quitándole el miedo le quitó los calcetines; pronto se fueron confundiendo hasta morir de amor y hambre.

viernes, 16 de septiembre de 2011

La pequeña muerte

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.
Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza.
Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.


Eduardo Galeano

No me cansaré jamás de leerlo

jueves, 15 de septiembre de 2011

Sin perdón

Tardé en asimilar que eras mas de rencor que de esperanza; me costó masticar la culpa, despedazar las palabras y guardar los gritos para mis entrañas.
Tardé en descubrir que te hiciste dueña de la desesperanza y hoy sigo sin saber perdonarte tu sin perdón tajante.

martes, 6 de septiembre de 2011

El espejo

Mañana haré el que espero que sea mi último examen de la carrera y lejos de estar preocupada de que tal vez eso no sea así, no puedo evitar pensar en estos últimos cinco años. Si lo hago durante mucho tiempo, las ganas de terminar desaparecen y solo se queda el deseo de alargarlo. Llegué a Madrid hace 5 años, todos mis recuerdos están ligados a la Universidad de una manera u otra. Pienso en mi primera semana de clase y sonrío al recordar el por qué no pise la facultad; Sara y Clari vinieron a verme, a darme la mejor de las bienvenidas a la nueva ciudad, y me lamento de que Laura fuera tan desastre como para perder el avión que la reuniría alli con nosotras. Pienso en la primera persona a la que conocí esos primeros dias y de la que me enamoré; en Martita y en Diana, "esas chicas tan majas que siempre saludan y no se como se llaman" y en Cris, que venía a buscarme a casa cuando me dio por destrozarme los tobillos. ¿Cómo no pensar en el final con nostalgia? Imposible olvidar las clases soporíferas de Aumente y la histeria contagiada ante las convocatorias de Karen que iban pasando, una tras otra... Las tardes de estudio en la biblioteca más ruidosa del mundo, las napolitanas de chocolate de la cafeteria y la terrible estampa del camarero inmenso que rociaba cualquier plato con su grasa. Los cortos, las escasas prácticas... La Universidad ha sido el enlace de muchas amistades: Alber, el amigo de las niñas, mi marido, compañero de piso y gran amigo. Rubén, La Usur, el Pequeño Javi, Paulen, Tam, Piki, Andrea... compañeros de viaje.
Se que muchos se arrepienten de haber estudiado la carrera, que piensan que perdieron el tiempo, que un módulo o dos habría sido mejor, y yo sin embargo no cambiaría por nada la decisión que tomé hace 5 años, porque a pesar de las pocas prácticas, la excesiva teoría, las desfasadas instalaciones y la necesidad de renovar a una plantilla de profesores del pleistoceno, lo que yo he aprendido en ese enorme edificio de hormigón de estilo brutalista no cabe en ningún libro. Tengo la suerte de haber vivido la mejor experiencia de mi vida, la más satisfactoria y enriquecedora hasta el momento, y me siento afortunada y orgullosa por ello.
Hoy miro atrás y sonrío; se que tiene que acabar. Me llevo puesto todo lo aprendido.
Hoy me miro en el espejo y se que no soy la misma.


lunes, 8 de agosto de 2011

Arenal Sound Festival 2011


Hay momentos en los que desearías poder parar el tiempo, minutos que fijas en la memoria, sensaciones que se anclan en la piel e imágenes que te esfuerzas por retener para siempre en la retina. He vivido tantos momentos así en estos 4 días, que no encuentro palabras que los definan. Buena música, sol, playa y la mejor de todas las compañías ¿Se puede pedir más? ¿Acaso existe algo mejor? Supongo que si pienso en las instalaciones y en la organización, la respuesta es sí, pero no lo voy a hacer; para mi no hay nada que pueda empañar lo que he vivido en este festival. Gracias.
Ante mi incapacidad descriptiva, me quedo con la letra de unos grandes que pude ver en directo...

"Descubrimos que al final, las palabras que no existen nos pueden salvar..."
Vetusta Morla

lunes, 20 de junio de 2011

Cerrando círculos

Hace 5 años y después de sacarme la nota necesaria en selectividad, me preparaba con entusiasmo para emprender un gran viaje, uno de esos que te cambian la vida. Hace 5 años, antes de subirme al avión de lo desconocido, me tatué en la muñeca la frase que marcaría mi viaje: Ad astra per aspera, que en español viene a ser "A las estrellas a pesar de las dificultades". Hace 5 años llegué a Madrid. En mi maleta más recuerdos que ropa de abrigo (es muy mío arroparme con ese calor que no saben dar las mantas) Sí, me pasó factura; iba a clase con el pijama debajo de la ropa... Recuerdo las primeras fiestas en Plaza de España donde todos los días eran sábados y una extraña fuerza de unión te impedía salir de la residencia, pues siempre se cocía algo en alguna habitación. Conocí a Karim, a Cris, a Marcos. ¿Mi primera impresión de la Universidad? Aburrida, teórica. Pronto conocí a Layla, y juntas a Martita, Diana, Cris, Gádor, Alberto... Empecé en la radio. Conocí a Tam, y gracias a ella a Rubén, a la Usur, al pequeño Javi, a Piqueras, a Paulen, a Andrea. La semana empezó a ser temática y si queríais encontrarme un miércoles bastaba con que os pasárais por El rey de las tortillas, más conocido como el "kings of lesbians" (o Kings, a secas) Viví un año en Lavapiés, y me mudé a Delicias. En estos 3 últimos años he vivido con 12 personas diferentes, en esta casa he encontrado la estabilidad, pero también la decepción y la impotencia. Con el paso del tiempo he ido viendo como algunos compañeros de la universidad se iban quedando por el camino, mientras, yo he intentado aprovechar al máximo y dentro de lo que supone ser joven y estudiante, mi paso por ésta. No he sido una estudiante ejemplar, no he ido a todas las clases, ni siquiera a la mitad, pero me alegro enormemente de haber hecho la carrera que he hecho, porque se que he aprendido muchísimo y aunque muchas veces no fue lo que esperaba, sí que me ha servido para saber qué quiero ser, que me gusta hacer. Soy una afortunada, eso es innegable. Conseguí una beca de colaboración con la Universidad y una empresa privada y tuve una primera inmersión en el mundo de las redes sociales. Estar en el paro es una de las cosas que más han ayudado a mi vida acádemica estos años; en el curso de montaje conocí a Almu, y con ella a Nadia, a Ainhoa, a Fran, a Maite, a mi pequeña Comehierbis y a los que ella bautiza como "la familia". He estado en Barcelona, Valencia, París, Verona y por culpa de un volcán con nombre impronunciable, me quedé a las puertas de conocer Köln con Laura y Clari. En Madrid celebré la victoria de España en la Eurocopa y el Mundial, viví en numerosas ocasiones grandísimos momentos, y sufrí en la distancia dos grandes pérdidas...
Hoy miro atrás mientras empaqueto en cajas estos últimos años, y no puedo evitar emocionarme, sentir un cosquilleo, mitad orgullo, mitad miedo. Hoy cierro una puerta, doy por terminado un viaje para afrontar con ganas e ilusión uno nuevo. Me despido de la Universidad a falta de un par de visitas que tendré que hacer en septiembre, y preparo mis cosas para mudarme con la persona con la que doy el gran salto. Trabajo en la empresa en la que me propuse entrar, soy feliz haciendo lo que hago, y soy consciente de que esto es solo el principio. El comienzo de un nuevo camino donde se mezclarán caminantes ya conocidos con los que aún faltan por darse a conocer. Estáis todos invitados a recorrerlo conmigo. Qué suerte tengo, qué afortunada soy.
Hace 5 años no podía imaginar lo que me esperaba.
Menos mal que cogí ese avión.

jueves, 2 de junio de 2011

Infinitamente

Intentando por todos los medios posibles que su imaginación no fuera más allá, se sintió aturdida, mareada, y sucumbió inevitablemente a la desesperación de sus propósitos. Sintió unas implacables ganas de llorar, pero las contuvo estoicamente en la boca del estómago; se le humedeció la piel y los órganos internos, respiró el aire recalentado que se le salía del pecho, y se prometió no volver a escapar de entre sus dedos. Paró el tiempo, quiso quedarse sumergida para siempre nadando en el ambiente eterno de esa habitación cargada de un amor incontrolable…En ese instante fue incapaz de limitar el sonido que hacía su lengua al contacto con su boca.

Aquel día, perdió el control, perdió el alma y se perdió en ella..


miércoles, 18 de mayo de 2011

Crónica del 16m (por Marta Serrano)

Yo era una ciudadana normal, de esas que no se meten mucho en política, aunque puede pasar horas hablando de ella. De esas que arreglan el mundo con sus amigos en un bar, pero al final nunca va a las manifestaciones. Vamos, una de esas ciudadanas conformadas con el sistema. La vida y las circunstancias me han ido despertando del letargo, me he ido hartando de ver cómo se vulneraban mis derechos, cómo me pisoteaban, cómo se estaban riendo de mí. Sí, de mí. Porque antes asumía que otros estaban peor, pero ahora me he dado cuenta de que en el fondo, todos estamos igual de jodidos.

Así que tras un lento despertar llegué a la asamblea de las 16.00 en Sol. Sola. Y me encantó comprobar cómo se estaba organizando. Todo el mundo podía hablar, todo el mundo escuchaba, y si salía un tema complicado, se debatía. Yo, que como os he dicho era nueva en ese tipo de cosas, no salía de mi asombro. En cuanto se pidieron voluntarios para una comisión, me apunté, claro, ¿qué otra cosa podía hacer? Me puse a trabajar enseguida, había muchísimas cosas que hacer, era la de Infraestructuras, y a esas horas ya era grande el alijo de cosas que la gente había ido trayendo, comida, agua, mantas… Lo primero que montamos fue una carpa que nos trajo un conocido cómico al que reconocí, pero que no se presentó como tal. Luego montamos otra más grande, luego construimos una ampliación con una lona, luego otra… Yo mientras tanto acabé en Alimentación. No os podéis imaginar la cantidad de gente que se pasó por allí para traer cosas. De todo. DE TODO. Gente de todas las edades, de todos los colores, ancianas que te agradecían el haberles devuelto la ilusión, personas que intentaban darnos dinero y que cuando les explicábamos que habíamos decidido no aceptarlo, se iban corriendo al supermercado a comprar lo que consideraran necesario. Y de repente, unas chicas llegaron con un camión de macarrones, otras con cus-cus, otros se ofrecían a fregar lo que hiciera falta en su casa. La solidaridad que allí se respiraba es lo más bonito que he sentido en mi vida. Y la cantidad de gente que acudió a la asamblea de las 20.00h… Eso estaba a rebosar y todo el mundo que quiso pudo hablar, se prolongó durante horas, tantas que no ya no se celebró la asamblea de las 00.00h

Yo mientras tanto, seguía en mi cocina con otros compañeros, que como yo, habían llegado allí solos. Que me parece muy significativo. Estamos tan hartos, que nos da igual que nadie nos acompañe, hay cosas que hay que hacer, sí o sí.

Había tantísima gente que se terminó la comida que nos habían traído cocinada y empezamos a sacar los bocadillos. También se terminaron, pero todavía nos quedaba pan y un montón de embutido, así que esperamos que terminaran los compis de otras comisiones y empezamos a preparar bocatas. A las 4 de la mañana todavía seguía haciendo bocadillos de queso para los que iban llegando con cuentagotas. En la misma mesa, un conocido actor apoyaba el movimiento. Se fue él, casi todo el mundo dormía, se fue la última cámara, insisto, se fue la última cámara, y entonces, llegaron ellos.

Una lechera, dos, tres, cuatro, cinco. Y los antidisturbios eran ahora los que tomaban la plaza. Teníamos que irnos, así, sin más, pero no estábamos dispuestos. Así que opusimos resistencia. Como somos muy violentos, nos quedamos sentados en el suelo. Y entonces es cuando de verdad empecé a alucinar.

Personas sentadas en el suelo, abrazadas unas a otras y la policía, atacando. Empujones, estirones, algunas que otra patada, algún porrazo, supongo. Hasta que nos hicieron desalojar. Algunos nos quedamos desmontado el chiringuito, por el que debo decir, no mostraron ningún respeto. Para ello, todo se podía tirar. Las cosas de las personas que nos estaban apoyando, la ilusión recobrada de esa anciana, la fuerza del pueblo… todo debía acabar en la basura. Mientras tanto, en la calle Preciados, sentada pacífica.

Cuando conteniéndome las lagrimas, terminamos de recoger y nos unimos a ellos, resultó que los amigos estaban esperando a que nos reuniéramos, porque enseguida empezaron a atacar. Yo misma me llevé algún empujón que hasta entonces había conseguido eludir. No podéis imaginaros lo que es ver la calle llena de gente sentada con las manos en alto cantado No a la Violencia, Estas son nuestras armas, etc., mientras los azules se ponen sus cascos antidisturbios y afilan, todavía más si cabe, su mirada. Y así, a empujón limpio, entre otras lindezas, se llevaron a los congregados calle arriba. Otra vez, me quedé recogiendo las cosas, que si por ellos hubiera sido, hubiesen acabado en la basura. Metimos todo en un portal y nos fuimos a buscar ayuda. Al principio estábamos otro chico y yo, luego encontramos a 2 más; luego un grupito de 6; luego aparecieron los dueños de algunas de las cosas que habíamos guardado. Y cuando conseguimos abrir el portal otra vez, nos fuimos al lugar donde se estaba celebrando la asamblea.

Allí se habló de todo, otra vez viví una sensación de solidaridad inigualable, un sentimiento de causa, una unión. Allí cada uno éramos de su madre y de su padre, pero todos estábamos juntos. Obviamente, había discrepancias, pero para eso son las asambleas, ¿no? Allí fue donde se decidió, que hoy, otra vez, a las 20.00h, tomaríamos Sol y vamos a llegar tan lejos como podamos. Porque ahora mismo, nosotros somos la noticia, Sol es donde miran los ojos de todo el planeta, porque hemos asumido la responsabilidad. Esto no hay quien lo pare.

Nunca antes en estos 25 años de vida me he sentido tan viva como ayer; nunca, en todo este tiempo, estar en un sitio ha sido tan importante. Por eso, a todas os pido que hagáis lo mismo que nosotros y que a las 20.00h estéis en Sol, en Sant Jaume, en el Torico, en la plaza que sea. Unidos, podemos.

A mi no me da igual from Marta Serrano on Vimeo.

Se acabó. Estamos hartos de que nos tomen el pelo.

Esta noche, a las 20h y una noche más, todos a Sol.

A mi tampoco me da igual.


lunes, 16 de mayo de 2011

Mario Benedetti escribió...

De un tiempo a esta parte
el infinito
se ha encogido
peligrosamente.


Tanto, que cabe en mi piel.
Igual que tú.


lunes, 18 de abril de 2011

Mi suerte buscada


En mi último año de la carrera que quise estudiar, vivo en la ciudad en la que quiero estar, salgo con la persona de la que estoy enamorada, me apoya la mejor familia que puedo tener, me rodean las personas que más me valoran y tengo el trabajo que me propuse tener.
Si la felicidad cupiera en una imagen, ésta sería mi sonrisa.

lunes, 11 de abril de 2011

Impotencia

Después de sentir tal impotencia, se miró las manos, separó los pies, y dejo su cuerpo descansando en aquel banco. La rabia, compañera fiel de la impotencia, desgasta el cuerpo hasta dejarlo exhausto, por eso a veces es preferible abandonarlo, dejarlo allí, sentado, y contemplarlo desde lejos; ver como se desvanece con el roce del tiempo...


lunes, 4 de abril de 2011

Porque sueño, yo no lo estoy



Porque sueño, yo no lo estoy, porque sueño, sueño, porque me abandono por las noches a mis sueños, antes de que me deje el día. Porque no amo, porque me asusta amar, ya no sueño, ya no sueño. Ya no sueño, ya no sueño, ya no sueño, ya no sueño. A ti, la Dama, la audaz melancolia que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciendolas al tedio, tú que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar, te he pagado cien veces mi deuda. De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de una sombra de la mentira que tu misma me habías obligado a oir. Y la blanca plenitud no era como el viejo interludio, y sí una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí, y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad. E iré a descansar, con la cabeza entre dos palabras, en el valle de los avasallados.


Fragmento de L'avalé des avales de Réjean Ducharme leído en Léolo de Jean-Claude Lauzon

lunes, 14 de marzo de 2011

La tragedia


Estoy consternada, aturdida, dolorida, triste e impotente.
Estos días me duele el corazón, sufro con Japón...

jueves, 17 de febrero de 2011

Nineteen


Y ahora decimos adiós

martes, 8 de febrero de 2011

Se vende

Una cama de Ikea, el iMac, una estantería y un espejo. Una mesa blanca, un corcho con fotos, un disco duro y el iPhone. Un par de tenis, la ropa que hay dentro de un armario empotrado, mis calcetines desparejados y un par de cuadros de Nueva York. Los libros de edición, los ensayos, las novelas y una lámpara de pie. Una pared con estrellas y un techo estrellado.
¿El motivo? Sencillo: las ganas de verte no me caben en el cuarto...

martes, 1 de febrero de 2011

Las Ilusiones Perdidas

No se van en trenes con maletas de cartón pero llevan sus bienes más preciados: un portátil, un móvil de última generación regalado por un familiar o conseguido a base de una lucha de puntos sin cuartel. Suelen tomar un vuelo de bajo coste, cazado pacientemente en las redes de Internet. Se van a hacer un máster, o han logrado una mal llamada beca Erasmus que costará a la familia la mitad de sus ahorros. Otras veces van a hacer de au-pair, de auxiliar de conversación, o a cualquier trabajo temporal. La familia va a despedirlos a la puerta de embarque y mientras se alejan disimularán unos su pena y otros su incipiente desamparo. "Es por poco tiempo -se dicen-. Dominarán el idioma, conocerán mundo... Regresarán en pocos meses".


Hasta hace poco era un privilegio de los nuevos tiempos que les permitía gozar de una libertad sin límites, de un mundo sin fronteras, de una capacidad casi infinita de aprendizaje... Hasta que llegó la crisis y la maleta pareció distinta, la espera en la fila de embarque más embarazosa, la despedida más triste y el fantasma de la ausencia definitiva más cercano.

No. No llevan maletas de cartón, ni hay aglomeraciones en el andén de la despedida. No se marchan en grupo, sino uno a uno. Aparentemente nada les obliga. Ha sido una cadena invisible de acontecimientos. Estuvieron allí hace unos años, o tienen una amiga que les ha informado de que puede encontrar algún trabajo con facilidad. No pagarán mucho, eso es seguro, pero podrán ganarse la vida con cierta facilidad... A fin de cuentas aquí no hay nada.

Y se marchan poco a poco, sin alboroto alguno. Un goteo incesante de savia nueva que sale sin ruido de nuestro país, desmintiendo la vieja quimera de que la historia es un caudal continuo de mejoras.

No hay estadísticas oficiales sobre ellos. Nadie sabe cuántos son ni adonde se dirigen. No se agrupan bajo el nombre oficial de emigrantes. Son, más bien, una microhistoria que se cuenta entre amigos y familiares. "Mi hija está en Berlín", "se ha marchado a Montpellier", "se fue a Dubai" son frases que escuchamos sin reparar en el significado exacto que comportan. Escapan a las estadísticas de la emigración porque suelen tener un nivel alto de estudios y no se corresponden con el perfil típico de lo que pensamos que es un emigrante. Quizá en las cuentas oficiales figuren como residentes en el extranjero, pero deberían aparecer como nuevos exiliados producto de la ceguera de nuestro país.

En los tiempos de crisis que detallan cada euro gastado nadie computa los centenares de miles de euros empleados en su formación y regalados a empresarios de más allá de nuestras fronteras con una torpeza sin límites, con una ignorancia sin parangón. Menos aún se cuantifican el esfuerzo de sus familias, las ilusiones perdidas y sus sueños rotos en mil pedazos.

No llevan maletas de cartón, pero componen un nuevo éxodo que azota especialmente a Andalucía, que dispersa a nuestros jóvenes por toda Europa y gran parte del mundo, que nos priva de su saber, de su aportación y de su compañía. Pero, aparentemente nadie se escandaliza por esta fuga de cerebros, lenta pero inexorable, que nos privará de muchos de nuestros mejores talentos. Nadie protesta por esta nueva oleada de exiliados que son una acusación silenciosa del fracaso y de engaño. Se van en silencio por el túnel de embarque en el que les alcanzará la melancolía por la pérdida temprana de su tierra.

No son, como dicen, una generación perdida para ellos mismos. No son los socorridosni-nis que sirven para culpar a la juventud de su falta de empleo. Son una generación perdida para nuestro país y para nuestro futuro. Un tremendo error que pagaremos muy caro en forma de atraso, de empobrecimiento intelectual y técnico. Aunque todavía no lo sepamos.


Concha Caballero
"Las ilusiones perdidas"