lunes, 23 de noviembre de 2015

Estupidez humana

La venganza no puede extinguir las creencias, 
no podemos disparar a los pensamientos, 
ni bombardear una idea.

Hemos entrado en el juego de la guerra, 
en el ojo por ojo que provoca ceguera; 
no vemos más allá de las desgracias que han provocado nuestras propias fronteras. 

Me duelen los muertos de la Ignorancia,
la intolerancia que provoca distancias,
y construye muros en las miradas.

Me duele la falta de calidez humana.

Combatir la violencia con bombas
es apagar fuegos con metralla,
Es el colmo de la estupidez humana:
creerse libre con las manos atadas.

domingo, 30 de agosto de 2015

Siria

Me duele Siria en los huesos
Los músculos de la compasión se me agarrotan
y se me atraganta el nudo de la esperanza.

Rabia,
que me recorre las venas y me satura las arterias.

Rabia,
que se baña en las lágrimas de los ojos del terror
de quienes huyen de la muerte
y se encuentran con los muros de la desesperanza.

Rabia,
que me avergüenza del primer mundo,
de las banderas y nuestras murallas.

Rabia.
Rabia.
Rabia.

Y se me nublan los sentidos,
se me seca la boca al escuchar sus gritos,
y me quedo sin habla ante el dolor de sus caras.

Me duele Siria en el corazón.
Las articulaciones de la solidaridad se resienten,
y el picor de nuestros políticos infames, 
y terroristas, 
y desalmados, 
me arrancan la piel de la impotencia
y me pregunto cuando volveremos a humanizarnos.

Me duele Siria en el alma
y no le encuentro cura al dolor de su pueblo
Y eso me mata. 

jueves, 16 de julio de 2015

Dislexia emocional

Tengo cuentas fantasmas con los pendientes de mi pasado. 


martes, 7 de julio de 2015

Como el zapato de Cenicienta

Dejamos de vernos.

La vida me la arrancó de los ojos
y como explicarlo,
se me quedó un hueco con su figura en la mirada
con la forma de su cuerpo tallada,
como si la realidad la hubiera sacado a empujones de mis ojos,
hasta vaciar el hueco que ocupaba.

Desde entonces se me hace grande la ciudad
porque todo consiste en no encontrarla,
ningún cuerpo encaja en esa vacante que dejó en mis retinas,
algo así como el zapato de Cenicienta
pero con su cuerpo y mi morada,
como un puzle que se completa solo si la miro.
Ningún perfil se ajusta
nadie tiene su tamaño
nadie rie como ella.


Me he intentado meter a otras mujeres en los ojos,
encajarlas a la fuerza,
pero no sirve de nada.
Nadie cabe en los ojos de un amante
que solo espera la figura de su amada,
no hay curva ni modelo ni regalo
que los pueda rellenar.

Marwan

miércoles, 17 de junio de 2015

Si me preguntas

Si me preguntas quien soy, te diré que habito en el cuerpo de una isleña en una ciudad sin mar. 
Que soy más de abrazos que de besos, y eso que batí records besando labios en el Citroën aparcado en una noche de Madrid.
Comparto un pasado gris con muchos secretos, la mayoría inconfesables y travestidos de verdades que nunca me llegué a creer, pero al igual que Manuela, yo también creo en la reinserción. 
Activista defensora de utopías y soñadora de imposibles, a veces siento que no termino de encajar, que nado a contracorriente.
Cuando era una niña tenía tantas ganas de tener una mascota que llegué a pedir una gallina, como si la negativa estuviera reñida con la especie. Hoy vivo en casa de dos gatos.
Entre mis grandes descubrimientos infantiles destaca que tras las finales de fútbol el deporte no desapareció, y ya más crecidita que las tortugas no se mueren si les das la vuelta, que existen puertos sin mar... 
La palabra amistad lleva el nombre de mis incondicionales, siempre a pesar de los aviones, y la palabra amor empieza por A y termina en mi espalda, fijada con tinta hasta el infinito. 
No soy muy buena planificándome y peco de procrastinación pero si algo me gusta no paro hasta ser la mejor. 
Licenciada en Comunicación Audiovisual, apunto de ser estudiante de Derecho, formadora en una multinacional y en conclusión, aprendiz de todo y maestra de nada. 
He tenido parejas y amantes, me he drogado y emborrachado; he sido infiel y he mentido y así he conseguido ser víctima de mis propios engaños.
He estado en Francia, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Inglaterra, Italia, Alemania, Marruecos, EEUU, Portugal y casi toda España. Un mapa mundi viste la pared de mi habitación para recordarme donde he estado, a donde quiero ir, lo grande que es el mundo y lo pequeña que soy yo.
Siempre he pensado que la vida te coloca en un punto de partida al azar y que el resto de la carrera depende de uno mismo, que somos dueños de nuestros actos y responsables de nuestro camino, aunque a veces vivir en un mundo injusto me ha dado cosas que no merecía. 
Siento especial orgullo por mi familia, por la diversidad que nos representa y los puntos en común que nos unen, también a pesar de los aviones. 
Optimista y positiva, meláncolica y solitaria a la vez, cargo el peso de la culpa y los recuerdos; pago las facturas del olvido y le echo un pulso a la memoria más veces de las que mi cuerpo es capaz de soportar.
Ya no busco respuestas en otros cuerpos porque he aprendido a respirar la calma de una piel que no me ata, vivir el amor como la suma de unos y no directamente como un pack indivisible de dos. Y así he encontrado a mi otra mitad, aquella que me completa. 
No soporto la pasividad, el conformismo ni la gente que se calla por comodidad. Embajadora de las causas perdidas, abogada del diablo, prepotente y soberbia en los debates, es difícil sacarme de mis casillas. Pero no imposible.
Me gusta salir a correr, encontrar rincones y hacerlos mios, escuchar música en el metro y la palabra "pinchudo". Echo de menos el mar.
Soy cada pregunta que no me hago, cada respuesta que no me llena, cada inquietud que me perturba, los secretos que me guardo. Soy los abrazos que no me dieron, los besos que desgastaron labios, las miradas llenas de te quieros y las disculpas que nunca llegaron.
Soy mis errores y mis ganas de aciertos.
Hoy me encuentro en proceso de ser la mejor versión de mi misma.