sábado, 28 de noviembre de 2009

Mi mar...

Me fui buscando sueños en el mar, dejando lo que no se va, lo que las olas no se llevan... Quise buscar yendo mar adentro, quise parar olas en el viento, quise encontrar lo que llevaba dentro adentrandome en alta mar. Y mirando estrellas aprendí a contar anclada en una barca de madera, y contando estrellas me dejé llevar por el vaivén de la marea...

jueves, 26 de noviembre de 2009

Oda a una estrella

ASOMANDO a la noche
en la terraza
de un rascacielos altísimo y amargo
pude tocar la bóveda nocturna
y en un acto de amor extraordinario
me apoderé de una celeste estrella.

Negra estaba la noche
y yo me deslizaba
por la calle
con la estrella robada en el bolsillo.
De cristal tembloroso
parecía
y era
de pronto
como si Ilevara
un paquete de hielo
o una espada de arcángel en el cinto.

La guardé
temeroso
debajo de la cama
para que no la descubriera nadie,
pero su luz
atravesó
primero
la lana del colchón,
luego
las tejas,
el techo de mi casa.

Incómodos
se hicieron
para mí
los más privados menesteres.

Siempre con esa luz
de astral acetileno
que palpitaba como si quisiera
regresar a la noche,
yo no podía
preocuparme de todos
mis deberes
y así fue que olvidé pagar mis cuentas
y me quedé sin pan ni provisiones.

Mientras tanto, en la calle,
se amotinaban
transeúntes, mundanos
vendedores
atraídos sin duda
por el fulgor insólito
que veían salir de mi ventana.

Entonces
recogí
otra vez mi estrella,
con cuidado
la envolví en mi pañuelo
y enmascarado entre la muchedumbre
pude pasar sin ser reconocido.
Me dirigí al oeste,
al río Verde,
que allí bajo los sauces
es sereno.

Tomé la estrella de la noche fría
y suavemente
la eché sobre las aguas.

Y no me sorprendió
que se alejara
como un pez insoluble
moviendo
en la noche del río
su cuerpo de diamante

Pablo Neruda

domingo, 22 de noviembre de 2009

Pisadas...

La veo. Me gusta. Me abraza. La quiero. Me besa. La amo. Me ama. La amo. Me ama. Dudo. Se extraña. Me voy. Me extraña. Miento. La extraño. Le duele. Lo siento. La quiero. Vuelvo. Le duele. La quiero. Lo estropeo. Se cansa. Llego tarde. Se harta. La pierdo. Te quiero.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Maldita dulzura la tuya

Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, de mi miedo a las alturas... Lo que quieras pero hablemos de todo menos del tiempo que se nos escurre entre los dedos. Hablemos para no oirnos, bebamos para no vernos. Hablando pasan los días que nos quedan para irnos. Yo al bucle de tu olvido, tu al redil de mis instintos. Maldita dulzura la tuya... Me hablas de ruina y espina, te clavas el polvo en la herida, me culpas de las alturas que ves desde tus zapatos. No quieres hablar del tiempo aunque esté de nuestro lado y hablas para no oirme, y bebes para no verme. Maldita dulzura la nuestra

jueves, 5 de noviembre de 2009

Nuestro último corto!

"Solo así alcanzarás la luz"
(Mateo, 11:8-22)



(...o como decidir, rodar y montar un corto en 2 días y que quede bien!)

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Excusas

Tengo que decirte que hacia ti iba, pero caminando se me han desgastado las piernas.
Curé con alcohol las heridas que te dejaron mis besos, por eso ahora me cuesta hablar contigo.
Me empeñé en borrar el pasado con mi espalda, por eso ahora no puedes apoyarte en mi.
Me corté las manos cuando me dijiste que las palabras no valían, por eso ahora no puedo tocarte.
Corrí tanto hacia ninguna parte que me perdí por el camino, por eso ahora no me encuentras. Cubrí mi cara con una caja de cartón, por eso eso ahora no puedo verte.
Grité tanto que me quedé sin voz, por eso ahora no se escucharte...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Vivan las personas



Poco que añadir. El ser humano es extraordinario...