lunes, 26 de abril de 2010

"Life rest under your seat"

"Cada vez que subo a un avión leo esta frase: Life rest under your seat. Aparece normalmente en una pequeña placa en algún lugar del asiento o cerca del conducto de salida del aire acondicionado. No es exactamente lo que pone, es verdad, pero es lo que leo. Sin duda, culpa de un descuidado inglés y de los restos de una dislexia mal curada. Leo que mi vida -y no el chaleco salvavidas- es lo que se esconde debajo de mi asiento.

Nunca me he asomado para verlo, claro, pero durante el rato de espera, mientras el avión prepara su despegue me gusta imaginar que cada uno de los pasajeros guarda su vida en forma de 'pack' debajo de su asiento. El pack lo visualizo como una especie de cúmulo colorista de recuerdos, experiencias y vivencias de toda la vida apretujados y sujetos por una red como si se tratara de un rosbif. Digo apretujados, porque todos los recuerdos y vivencias de una vida han de comprimirse mucho para que quepan allí debajo. No lo dicen, por delicadeza, pero yo creo que en los aviones nos aconsejan que dejemos nuestras vidas bajo del asiento porque así, si el avión se estrella, las vidas de cada uno de nosotros no se enredan entre sí en interminable agonía, se disipan limpiamente y todo es mucho más sencillo. La verdad es que en los aviones todo está muy bien pensado. Más tarde, cuando las azafatas dan instrucciones al pasaje, yo oigo que advierten en inglés que si el avión se estrella cada uno debe agarrar lo más rápidamente que pueda su vida y apretarla bien fuerte contra el pecho para que no se disipe. A no ser que no le tengas verdadero apego a tu vida, entonces no hace falta que te esfuerces "(...)

DANIEL SOLANA

Así entiendo yo la vida... Como un conjunto de vivencias, experiencias, recuerdos, sueños y ganas que se apretujan en un "pack" que es solo nuestro y de cada uno depende valorarlo y protegerlo...

"La vida reposa debajo de nuestros asientos"

lunes, 5 de abril de 2010

tic-tac

El tiempo, el relativo, el que todo lo cura, el bien que caduca, el consuelo del alma. El tiempo que es oro, que es hoy y ahora, y aqui se me escapa; ése que se cuenta en días, semanas, en horas, en lágrimas... El tiempo que todo lo da y nada devuelve; el que no retrocede y simplemente pasa. El tiempo que engaña, que se viste de eternidad y en un instante acaba. El tiempo, el tesoro; la experiencia de ancianos, la riqueza de sabios. El que se entrega, el que marchita, el que se aprovecha o se tira. El tiempo que muere cuando se mata, el que aparentemente se para y no avanza, del que nada se aprende y una se cansa.
Me obsesiona el tiempo; captar cada instante, vivir mi momento...