sábado, 22 de diciembre de 2012

El día que te merezca

El día que te merezca seré una persona increíble. El día que te merezca seré, de lo bueno, lo mejor. Me admirarás casi tanto como yo te admiro, me envidiarás casi tanto como yo a ti hoy. Los pajaritos se dejarán de cantar babosadas, las nubes se levantarán cachondas perdidas y las vírgenes suicidas abandonarán sus dos vocaciones de un polvazo y sin dilación. Todo eso el día que yo te merezca, todo eso el día que tú te merezcas algo como yo.
El día que te merezca habré hecho tanto por ti como lo que tú ya has hecho por mí. Poner cara de que estás conmigo cuando nadie más lo está. Y ponerla hasta partírtela si hace falta por cualquier tontería indefendible que se me caiga de la boca. Hacer ver que tengo razón aún cuando ya hace rato que me la quitan de las manos, oiga. Y aflojármela un poco cuando ya hacía tiempo que se me estaba atragantando. Nuestra amistad dará por fin balance cero, pero un cero con muchos unos a su izquierda y bien relleno de aparentes sobras, como todo buen relleno.

Y es que el día que te merezca, al resto del mundo, que le den. Esta sensación de no llamarte ni oírte ni verte lo suficiente no creo que desaparezca, pero como mínimo tendré claro que a ti también te compensa.

Ya sé que nada cambiará demasiado por tu parte el día que te merezca. Seguirás sin exigir tu cambio, como hasta ahora. Seguirás al otro lado de mis cosas, como hasta siempre. Con la distancia prudencial del que viaja todo el trayecto por el carril de al lado, exactamente a la misma velocidad, seguramente hacia cualquier destino menos el mío. Pero mira, igual para entonces ya me siento mejor, por estar dando a la altura de lo que llevo recibiendo durante todo este tiempo.

Mientras tanto, tendrás que conformarte con lo que hay. Mientras tanto, tendrás que perdonarme si sigo siendo fecha en tu calendario, inversión al cero por ciento de interés, llamada perdida de tanto en tanto que te recuerda que tenemos que quedar, y ese encuentro esporádico con todas las garantías de poder retomar las cosas justo en el punto donde las dejamos.

Ahora que lo pienso, es difícil que llegue el día en que te merezca. La entropía no deja de ser la religión de la naturaleza, la asimetría, su liturgia, y lo natural, este equilibrio caótico entre cosas muy desequilibradas que tienden a desordenarse juntas. Y las personas, las relaciones, las amistades y hasta las cosas más descojonantes, como la pareja, representan equilibrios jodidamente inestables, imposibles, contradictorios… aunque necesarios (...)

A lo que iba.
El día que te merezca, te llamaré.

Risto Mejide

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Contra la coherencia

Quién no ha subido nunca a la cornisa de las cosas imposibles.

Quién no ha palpado jamás el vacío de un por qué no. Quién no ha sentido el precipicio de las cosas que algún día juró no hacer. Quién no se ha visto en el espejo de un me da miedo, de un ya nos veremos, de un quédate hoy. Que levanten la mano y escondan la piedra. Que madruguen si les ayuda, que dios les pille confesaos.

Estas letras miopes sobre líneas retorcidas quieren rendir mi humilde homenaje a todos aquellos que alguna vez se han dejado la piel por dejarse llevar, a todos los que mandaron su razón a la mierda y lo hicieron de todo corazón, a los que ya no encuentran porque se lo han buscado, a los que prefieren vivir de esta manera antes que irse muriendo de cualquier otra, a los que eligen desterrarse de toda estabilidad y exiliarse de cualquier cosa parecida a la comodidad.

Hedonistas por encargo, suicidas a domicilio, inquietos por vocación. Un ole para todos y cada uno de ellos. Un aplauso de parte de cada uno de mis poros.

A estos inadaptados emocionales sólo les mueve lo que realmente les mueve, sólo lo sienten si no se les hace sentir. Rechazan la continuidad como valor supremo y absoluto, absurda ley que postula que las cosas, con el tiempo, no hacen más que mejorar. enriquecerse y madurar. Y eso, para los que hacen negocio vendiéndonos un futuro mejor, resulta particularmente incómodo.

Iglesia, Estado y grandes corporaciones se enriquecen a base de endiñarnos un mañana muchísimo más prometedor que este ahora, el único que realmente nos pertenece. De ahí que haya que sedarnos con mentiras tan vendibles y eternas como sacrificio, esfuerzo, inversión, pensiones y vida eterna. El sudor de tu frente, el valor del contribuyente, porque tú lo vales. Toma, tú vete haciendo tus insignificantes planes para ser feliz el día de mañana, no se te vaya a ocurrir intentarlo a día de hoy, que eso no computa, no cotiza y lo que es peor, no renta.

Malos tiempos para ser incoherente, impulsivo, espontáneo. No es muy maduro eso de llevarse la contraria a uno mismo. No queda bien intuir en lugar de razonar. No parece inteligente tener corazonadas y sentir en consecuencia. Siempre aparece una Wendy Pan dispuesta a recordarte que igual Nunca Jamás valió la pena. Siempre hay una mirada condescendiente deseándote suerte…. otra vez.

Pues mira, tú haz lo que quieras, pero yo me niego. Me niego a que conceptos como pasión, taquicardia y enamoramiento, estén mal vistos sólo por efímeros, transitorios o coyunturales. Me niego a creerme que los que renuncian a ellos y duran mucho tiempo son más felices, ríen más y sufren menos. Que tanto descalabro sentimental a nuestro alrededor igual es síntoma de que hay algo que no funciona. Que el que no engaña, está a punto de hacerlo, y el que no, es porque le da pereza, y que Barbie hace tanto tiempo ya que no lo hace con Ken que hasta se le olvida de fabricarse con vagina.

Como alguien escribió alguna vez, cuando habla el corazón es de mala educación que la razón le contradiga.

Y de muy mal gusto, añadiría.

Risto Mejide
El sentimiento negativo

martes, 11 de diciembre de 2012

A Dios

Tanto tiempo sin llamarte “mi vida”. Tanto tiempo sin escribirte a la cara. Esta vez sólo tú sabes que me dirijo a ti. Te escribo a toro pasado, después de la batalla, cuando dicen que todos somos generales. Pero te juro que ha sido necesaria la distancia de un adiós y el tiempo de varios silencios para atreverme a esto. Te preguntarás por qué lo hago aquí y de esta manera. Que qué hace toda esta gente mirándonos. Que por qué nos tienen que estar escuchando. Tranquila. No les voy a contar nada que tú no quisieras que oyesen. Sólo están a modo de testigos, no de jueces, y ni van a hablar ni a decirnos nada.
El hecho, la verdad, es que te he estado echando tanto de menos que a veces me lloro encima. Te he buscado, no ya en otros brazos, sino en otras miradas, en otras caricias que no me hicieron olvidar las nuestras. El olvido se me fue de las manos y hasta la fecha aún me ha sido imposible decirle cómo, cuando y donde dejarte atrás. Imagínate cómo lo he pasado que he llegado a envidiar a los que aún no te conocen, porque ellos pueden soñarte a placer sin la angustia de saber que realmente existes.
A estas alturas ya todo es tarde. A medida que le daba puerta a tu ausencia, he ido echando paladas de otras tierras sobre esta añoranza tuya. No me mal interpretes, no es ingratitud es supervivencia. Tu, por tu parte, fijo que has abierto ya la jaula de tus ex, que deseaban desde hace tanto tiempo este momento. Salúdales, no te olvides de darles de comer de tanto en tanto y sobre todo pídeles perdón de mi parte por haberles hecho esperar.
Acabadas presentaciones e impresentables, quiero decirte que nada de esto ha sido en vano. Siempre he creído que el arrepentimiento era el analgésico de los moralistas y el anestésico de los cobardes. Y, hoy por hoy, sigo valientemente orgulloso de haberlo intentado, de haberlo perdido todo y de haber sentido lo que tú me has hecho sentir.
Una relación puede ser el mejor espejo, a veces cóncavo, a veces convexo, jamás plano, que enfoque y descubra partes de ti que jamás habías visto desde esa perspectiva. Nos hemos dolido hasta decir basta, nos hemos herido aún convalecientes, y nos hemos curado hasta resucitarnos casi del todo. Quien no haya fracasado como nosotros, no tiene ni puta idea de hasta donde se puede creer, querer y caer. Que se aparten los Romeos y Julietas, que miren y aprendan los amantes, amandos y amados de cualquier época, raza y condición, que tú y yo hemos tocado todos los cielos del primero al séptimo, que tú y yo hemos mordido el polvo de todos los infiernos, que tú y yo nos hemos devuelto a la vida, a la muerte, y a todo lo que pueda haber entre medio.
¿Sabes cuando estás en una relación en la que todo va bien, no hay discusiones, parece que marcha como la seda, y sin embargo sabes perfectamente que ésa no es la presona? pues a mí, contigo, me pasa todo lo contrario... Y te quedaste tan ancha. Pero gracias a ti he descubierto muchas cosas. Que lo bueno de la ruptura es todo lo que pone en evidencia. Para empezar, lo más obvio, que seguro podríamos haberlo hecho mejor. Dejarse es sólo el principio del principio. Del psicoanálisis, de la psicopatía, de las psicrobacias. Segundo, se pone en evidencia el entorno de la relación. Como ocurre en la vida, lo suburbios de un amor es donde suelen vivir las cosas más auténticas e indeseables del acto de quererse. Amigos, familia, conocidos, todos de pronto se sienten en la obligación moral de tomar partido, cuando nadie se lo ha pedido, y sobre todo, de tratar de entender las cosas que ni siquiera uno acierta a explicarse.
Ahora, con el deseo roto y al intuición dañada, uno intenta recobrar algún resquicio de credibilidad, primero ante uno mismo, luego ante los demás. Parece que, como te equivocaste, todas las promesas que quedan suspendidas en el calendario ejercen de cachitos de mentira contra la ingenuidad de cualquier nueva emoción. Te fallaste, y fallaste a todos los demás, así como a cualquier compromiso que puedas adoptar en un futuro inmediato, simplemente por el hecho de que éste no te funcionó como esperabas.
Además, cada vez que fracases en una relación, no te preocupes, que vendrá algún capullo recordándote lo mucho que estabas dispuesto a invertir en esa relación. Es como si ése se alegrara de todo lo que ahora parece hecho añicos. Poca gente te viene a decir que hiciste bien en fiar, fiarte, confiar y confiarte. A poca gente le importa que aquello deba tener algún valor para ti, y que así no todo sea tiempo malgastado.
Por último, se puso en evidencia mi máxima favorita: que crecer es aprender a despedirse. Un proceso de aprendizaje en el que vamos ganando maestría, pues parece que cada vez nos despedimos mejor de las cosas, situaciones, y personas.
Supongo que no te importará que te lo diga ahora, pero has sido el referente, un nuevo paradigma, la nueva tabla de medidas en un universo pequeño y poco dado a las sorpresas hasta que tú llegaste. Creo que jamás estaré seguro de haberlo dejado contigo. Y eso es precisamente lo que te hace grande, lo que nos hizo grandes a los dos.
Ya solo nos queda la distancia de sabernos desde lejos. Algún dia, como suele pasar por los barrios de esta edad, nos volveremos a encontrar, tu con alguien, yo con otra, y deberemos luchas contra esa naturaleza que nos amarró desde el principio, sorteándola con una sonrisa y alguna broma que sólo tú y yo entenderemos.
Si crecer es aprender a despedirse, tu me has enseñado a no querer despedirme, por mucho que no lo hayamos conseguido. Igual porque no supimos ver que si separas un adiós como nos hemos separado tú y yo, de cuajo y recién empezado, lo que te queda es la esperanza idiota con forma de petición tan absurda como a quién va dirigida, ese alguien en el que necesitas creer con todas tus fuerzas, ese alguien al que suplicas, por una vez y sin que sirva de precedente, que te haga caso, un deseo sincero dirigido a nada más y nada menos que a él. A Dios.

Risto Mejide

lunes, 3 de septiembre de 2012

Dos palabras

Temblorosa, insegura y titubeante, ELLA la miró fijamente con unos ojos tan tristes que empequeñecían el alma. En ese momento y como por arte de magia, el mundo se paró, dejó de girar y el tiempo se detuvo como si aquel reloj sin pilas hubiese empezado a funcionar. ELLA formuló tan solo dos palabras. Dos únicas palabras que quedaron suspendidas, ingrávidas, en una atmósfera ya viciada por los humos de la desesperanza. Se miraron y los ojos tristes de ELLA no contagiaron sus ojos firmes que trataban de transmitir seguridad y calma. Era una seguridad real y una calma algo fingida, pero era lo mejor que podía ofrecer ante la terrible amenaza de deshacerse en lágrimas... Ella, que no era ELLA, sino la otra, la que aguantaba con ojos firmes su mirada de desesperanza, la abrazó con el corazón. Le explicó que el monstruo de su armario, el que la visitaba mientras dormía y la asustaba, ya no estaba! Y mientras se inventaba historias para ELLA, no puedo evitar sentirse ese monstruo y creerse a sí misma la única responsable de su desesperanza... Envolvió las dos palabras con papel de comprensión y se las guardó en el bolsillo del respeto. Luego, le ofreció un pañuelo con besos para secarse las lágrimas que ELLA aceptó con una sonrisa; sonrisa que ella, la que no es ELLA, aprovechó para guardarse en el bolso de la esperanza. 

Se querían bien, de buenas formas, con un amor que escasea capaz de renunciarse si se corrompe; un amor que no es cobarde pero no lucha hasta destruirse. Se querían bien, y como se querían, siguieron adelante.

Las agujas del reloj volvieron a hacer tic-tac.

martes, 21 de agosto de 2012

Aunque tu no lo sepas

Aunque tu no lo sepas me he inventado tu nombre, me drogué con promesas y he dormido en los coches.
Aunque tu no lo entiendas nunca escribo el remite en el sobre por no dejar mis huellas.
Aunque tú no lo sepas me he acostado a tu espalda y mi cama se queja fría cuando te marchas.
He blindado mi puerta y al llegar la mañana no me di ni cuenta de que ya nunca estabas.
Aunque tu no lo sepas nos decíamos tanto con las manos tan llenas cada día más flacos.
...inventamos mareas, tripulábamos barcos, encendía con besos el mar de tus labios...

Quique González

sábado, 14 de julio de 2012

Contrastes

En esta vida existen soñadores y realistas. Lo logico sería pensar que los soñadores se juntaran con los soñadores y los realistas, con los realistas. Sin embargo, cuando se mezclan, se equilibra la balanza. Los soñadores necesitan a los realistas para no quemarse las alas cuando vuelen cerca del Sol. Y los realistas necesitan a los soñadores porque sin ellos, probablemente, nunca emprenderian ningun vuelo...

sábado, 23 de junio de 2012

Obsesión

1. f. Idea, deseo, preocupación, que no se puede apartar de la mente.

Y tu mente se nubla y te impide pensar. Y dejas de ser un poco tu y te conviertes en lo peor de ti.

martes, 29 de mayo de 2012

Letra huérfana de notas

Ella no calla. Ella silencia.
Ella no habla. Ella entona.
Ella no escucha. Ella te espera al final de cada frase. Por ejemplo aquí.
Los verbos dejan de predicar cuando ella los usa.
Y una vez usados, ya no vuelven a ser acción, sino homenaje.
No es mujer. Es estado de ánimo.
Intentar describirla no es narración, sino terapia.
Ella jamás cambió de opinión. Fue el universo el que estaba a por uvas.
Ella no mira. Ella toca con esos ojazos que Dios le ha dao.
Y si decide tocarte, ya puedes intentar mantenerte ateo.
Que si ella está, las cosas son.
Y si no está, sólo hacen de punto. Y seguido. Entre. Tantos. Espacios.
Ella no te sonríe. Ella te dedica su boca.
Ella no te abraza. Ella te arroja a sus brazos.
Y tampoco te besa. En todo caso, te arropa en sus labios.
A ella no le expliques lo que es volver, porque ella siempre va.
No le hace falta que lo entiendas.
Ni que lo comprendas.
Ni tan siquiera que lo compartas.
Ella no espera nada de ti. No desesperes nada de ella.
Porque ella jamás se apunta. En todo caso, se enrola. Se embarca. Se lía.
No le pidas medias tintas, porque fue ella quien se bebió el tintero.
No le sigas la corriente, porque acabarás luchando solo contra los dos.
Y cuanto más te acostumbres, peor será el olvido.
Ella no camina. Ella mueve el mundo con sus pies.
Y cuando lo hace, o te apartas, o te aplastas.
Huye del compromiso porque sabe comprometerse.
Huye de las cadenas porque sabe cómo encadenarse.
Y huye de lo que le persigue porque prefiere perseguir lo que le rehúye.
Ella ni es verdad ni es mentira, tontería tratar de meterla en un diccionario.
Si la respuesta es ella, cualquiera pudo haber sido la pregunta.
Y si ella fue la pregunta, respondas lo que respondas, te equivocas.
Ella no es modelo porque modelo es algo que puede imitarse.
Podría ser tu madre sólo por aquello de que madre no hay más que una.
Y puta también porque a veces no sólo te cobra en especies.
Pero no es amiga, porque amigos ya tiene y dicen que muy maltratados.
Tampoco le cabe lo de princesa, y no porque no sea de su talla.
Para confiar en ella hay que empezar por desconfiar en uno mismo.
Quererse poco, flojito, de lado y sin querer.
Cenarse la esperanza y beberse de un trago los nunca más.
Volverse un nadie cualquiera,
Borrarse la cara de vergüenza
Y bajarse el orgullo hasta los tobillos.
Algún día si sufres de suerte, puede que te encuentres con ella.
Que te ame a cobro revertido
Que te deje contra reembolso.
Que te olvide sin remitente
Si lo hace, por favor, dale las gracias.
De mi parte, sí.
Dile que la he podido olvidar hasta donde se me ha roto el recuerdo.
Que la estuve recordando hasta que agoté el olvido.
Mientras tú se lo dices yo te espero aquí sentado en esta nada.
En este dolor.
En esta fe.
En este antes disfrazado de después.
Ah, y no te preocupes.
Te guardaré las lágrimas que necesites.

Seguro que aún me sobran para los dos.

El Pensamiento Negativo
Risto Mejide

domingo, 13 de mayo de 2012

Huida hacia adelante


Sin mirar atrás, sin contar las pisadas ni escuchar más allá que a su propia sangre bombear, caminó concentrada por los railes que la llevaban a ninguna parte. Después de deshacerse de las maletas cargadas de coherencia y razones para no avanzar, sintiéndose libre para actuar, estiró los brazos para mantener el falso equilibrio que creyó controlar. Ajena a los vientos que intentaban frenarla, siguió marcando sus pisadas en el frío acero que no conseguía pararla. 
En el horizonte, un camino lleno de esperanza. 
A sus espaldas, un tren que terminaría arrollándola...

sábado, 14 de abril de 2012

Enso (o como tatuarse el vacío que todo lo llena)


Espacio profundo del silencio, puerta hacia la inmensidad del recogimiento, salida que se hace entrada. Así el arte expresa y da forma a lo singular del hombre pero también a ese universo cósmico que lo incluye y donde ambos terminan por reconocerse como semejantes.

Así el trazo de la caligrafía zen, se destaca por su simplicidad transformándose en una manifestación del misterio. Inicio y fin en una conjunción de eternidad y que en el budismo se le da el nombre de Nada. Figura geométrica, abstracta, que se desliga, aunque incluye todos los aspectos del ser y que se van desplegando y encarnando en la realidad desde su centro vacío.

Indiferenciación indistinta y por esto de infinitas posibilidades y potencialidades. Pero por ello punto de la mismidad, de desarrollo de la personalidad en un proceso de encuentro y aceptación consigo mismo y con las circunstancias que a cada cual le tocan.

Círculo que hace percibir, sentir al yo sus imágenes simbólicas como una dirección hacia una integración con aquello de lo cual procede y que es el sí-mismo. Reconciliación de los opuestos que ya no se desgarran en una lucha de disociación sino que otorgan dinamismo, afectividad y realización.

Suavidad de trazo y en donde yo mismo me hago trazo en las curvas de esa centralidad. Simplicidad y máximo valor vital, de lo claro y de lo oscuro, de la Nada y del Todo. Aproximaciones susurrantes al hombre a través de las religiones, en especial las orientales como el zen, pero también en el soñar, en fantasías y visiones donde esas imágenes interiores se acoplan con lo externo de la forma artística. Sendero hacia la unificación y que hacen sentir su presencia en los momentos de desorientación y de angustia.

Está al comienzo de llegar a ser sí mismo pero también como meta al ser asumida concientemente. Símbolo de la divinidad según distintas tradiciones, de la totalización del hombre como sentido y significado de su existencia. Origen y objetivo, trascendencia y enraizamiento.

Constancia del fluir en un olvido de sí donde se es uno pero también todo. El círculo de la caligrafía pareciera producir un efecto hipnótico, de un dejarse llevar según el movimiento de su trazo. Así se toca de alguna manera lo absoluto de la eternidad, depojándose de intereses, pensamientos y sentimientos de la cotidianeidad yoica. Retorno a sí en tanto me olvido de mí. Dejarse llevar por la suavidad del ritmo del mar; orgasmo donde soy yo pero también la otra.Vuelta al orígen, pero para desde allí recrearse concientemente.

Suavidad y dureza, dulzura de lo amargo; lo conciente y lo inconciente. Experiencias que se acercan a lo místico, a los momentos supremos del amor erótico, de un disolverse en los sonidos de esa música o en el color de verde lujuriante de aquella pintura.

Instante de la permanencia, satori, según los maestros zen, delicias del eros, según otros. Escucha de lo que no es audible y oscuridad de extrañísima luminosidad. Pisadas dejadas por otros en la arena, brillantez que irradia tu carnalidad corpórea. Silencio de la palabra que me atraviesa y al matarme me da nueva vida.

Figura de circular trazo que expresa sentidos infinitos, de realización del hombre y de ese centro de mismidad del cual emana el Todo. Ojo de Buda, Vacío de la Nada, acción en la no acción, sentido, espontaneidad, liberación del yo y paso al centro que es el sí-mismo.

Reflexiones...

lunes, 6 de febrero de 2012

What if

¿A veces no tenéis la sensación de que todo está en manos del azar? Como si realmente no fuéramos dueños de nuestro destino, como si algo o alguien hubiera escrito el libro de nuestra vida con un final cerrado e imposible de cambiar y los acontecimientos se sucedieran uno tras otro, escapando a nuestro control envueltos en la casualidad. Cuando siento el descontrol, necesito pararme, pensar y echar la vista atrás... ¿Y si me hubieran criado de otra forma? ¿Y si no hubiera tenido un hermano? ¿Y si no hubiera cambiado en el último momento mi matrícula para la Universidad? ¿Y si nunca hubiera cogido ese avión? ¿Y si nunca hubiera hecho y dicho aquello que tanto estropeó? ¿Y si hubiese sido diferente? ¿Qué habría pasado si en vez de elegir aquello, hubiera hecho lo contrario? Hoy no estaría aquí. Hoy no sería yo, no de esta manera. Sería otra, una Ester tal vez mejor, quizás me hubiese equivocado menos, acertado más. Pero no sería YO, sería otra diferente, una Ester que nunca conoceré; ni yo, ni vosotros. Todo lo que soy hoy es consecuencia, es el resultado de lo que un día creí mejor, pero también de lo que me vino impuesto pues a pesar de todo sí creo en el azar, aunque en pequeñas dosis, no como motor dominante. Pienso que hay pocas cosas que no elegimos en la vida; donde nacemos, en qué familia... Todo lo demás es un abanico infinito de posibilidades, de decisiones, de caminos, y aunque a veces el Universo conspire, éste nunca es el dueño de nuestro destino.
A veces, cuando me pierdo, me busco en este blog, en este pedacito de mi mundo que me ve avanzar, tropezarme, caerme y seguir adelante; en este lugar en el que un día escribí quien soy...


martes 2 de febrero de 2010

SOY

A veces me miro al espejo y no me reconozco, y no puedo evitar preguntarme qu ien soy ¿Soy esa imagen reflejada o aquella que tienen los demás de mi? Y me miro y pienso que soy mis brazos, mis piernas, mi boca y mis labios, pero tambien soy mi piel, mis besos y abrazos. Lo que digo y lo que callo. Soy mis pensamientos y aficiones, mis aspiraciones y logros. Soy también mis fracasos y errores, la meta que quise lograr y nunca pude cruzar. Soy la que refleja el espejo y aquella que no está porque soy yo por dentro. Soy también mis secretos y mentiras. Soy yo pero no estoy sola, soy también un pedacito de otros, de quienes vinieron para quedarse y aquellos que decidieron partir. Soy mi familia, soy mis amigos... Soy lo que un día dije y no pensaba; soy el daño que hice, y también sonrisas y caricias, y miedos y lágrimas. Soy yo incluso cuando no quiero serlo y lo único que pretendo es salir de mi cuerpo para ser otra distinta. Soy la música que escucho, la ropa que llevo y lo que hay escrito en mi piel. Soy mis incoherencias y contradicciones. A veces incluso, soy quien no debería ser...
Soy mis preguntas sin respuesta.

miércoles, 18 de enero de 2012

Erase myself

A veces para continuar hay que empezar de cero.
Perdonar.
Perdonarse.



Gracias por la canción prestada

martes, 10 de enero de 2012

Desarraigo




Cuando todo se rompe y se fracturan los momentos; cuando todo lo dicho fue sacado de contexto, fijado en la memoria y despojado de sentido; cuando el silencio ensordece y las palabras nunca dichas se convierten en reproches; cuando el despecho del destiempo no perdona y no hay excusas que atenúen el dolor causado; cuando no se puede hacer nada para deshacer lo hecho y la impotencia se alía con la rabia; cuando la incomprensión se viste de rencor y no existe razón que calme al corazón; cuando "te odio" no es más que un "te quiero" desesperado y "jódete" un "quédate" disfrazado; cuando ya no queda nada por hacer, no sirve de nada decir y todo queda en manos del tiempo...

Uno se siente como un árbol arrancado de raíz; desorientado, enfermo y sin saber a donde ir.

sábado, 7 de enero de 2012

And I've got no excuse

- Policía ¿En qué puedo ayudarle?
- Hola. Quería denunciar un robo.
- Dígame de qué se trata, señorita.
- Pues verá... Ella me ha robado. Se ha llevado el pedazo de cuello que era mío y el huesito que sobresalía de la cadera. El del lado izquierdo si no recuerdo mal.
- ¿Está segura? Es una acusación muy grave.
- Completamente. Se marchó y se los llevó con ella, agente.
- ¿Echa en falta algo más?
- Sí, una caja de sonrisas de emergencia y dos bolsas de alegría que guardaba para los días impares.
- He tomado nota de todo, en cuanto tengamos noticias nos pondremos en contacto con usted.
- Muchas gracias, agente. Dense prisa.


viernes, 6 de enero de 2012

Destiempos

Ella entró en la floristería con prisas y pidió un ramo sencillo de rosas. Él, sin apenas mirarla y sin mucho interés, no tardó demasiado en hacer lo que consideraba el pedido más típico. Ella no le preguntó que flor se ajustaría al estado de su amiga, y él no pudo hablarle de las azucenas, sus preferidas. Nunca se dieron los teléfonos, ni quedaron para ir al cine. Él nunca descubrió que le encantaba la literatura inglesa y ella jamás conoció su afición por los comics. No fueron a cenar a ese restaurante ruso con tanto encanto que hacía esquina en la calle de ella, ni se rieron a carcajadas cuando el vino les sonrojó. Nunca bebieron vino. Ella nunca le llevó a exposiciones de arte y él no le habló de su afición por la fotografía. No pasearon por ningún parque, y ella no le habló de él a sus amigas. Nunca vivieron el primer beso, ni el segundo, ni el cuarto. No celebraron el primer mes, ni el sexto, ni el año. Jamás se hicieron el amor una y otra vez hasta quedar exhaustos. No visitaron Roma, no conocieron París. Ella nunca supo que él era alérgico a los cacahuetes y ella jamás le contó el miedo que pasó cuando de pequeña la operaron de apendicitis. No hubo discusiones, ni reconciliaciones; tampoco llamadas que se eternizaban porque ninguno era capaz de colgar. No sufrieron por el otro, no lloraron ni sintieron como el amor se les salía del pecho. Nunca hubo para siempres. Nunca dijeron "te quiero".
Ella salió de la tienda con su ramo.
Él siguió con el inventario.
Juntos y sin saberlo escribieron la historia mas triste del mundo.



domingo, 1 de enero de 2012

2011

Año de revoluciones; Túnez, Egipto, Libia, Yemen... salen a la calle a decir BASTA. El mundo entero contempló con terror como una ola gigante se llevaba la vida de más de 14.000 personas en Japón y el incidente de Fukushima reabrió la polémica de las centrales nucleares. La palabra crisis ha sido la más nombrada en los telediarios de nuestro país, y el 15 de Mayo la manifestación organizada por la plataforma ¡Democracia Real YA! se convirtió en todo un símbolo de un movimiento que llevaría el mismo nombre. El 15M fue el despertar de una sociedad harta de corrupción política, bipartidismo y escasa representación de los intereses del pueblo, donde la solidaridad ciudadana y el respeto quedaron para irse de acampada a Sol. Madrid se llenó de sombreritos amarillos, mochilas rojas y tanta hipocresía que durante las JMJ resultaba insoportable salir a la calle. Zapatero convocó elecciones anticipadas que el 20 de noviembre ganó Rajoy.
El 2011 ha sido un año intenso, de eso no cabe duda. Cuando apenas había empezado, una oportunidad llegó con forma de entrevista y dos meses después entraba en la empresa en la que me había empeñado trabajar. Último año de carrera, de proyectos finales, de corto de lienzos en blanco, de paciencias perdidas pero siempre de buena compañía... Un año de transición; de cerrar ventanas y abrir puertas, de esos en los que sientes que mudas la piel, como si una parte de ti se despidiera para dejar espacio a una nueva YO con nuevas herramientas para hacer frente a nuevos retos. Después de 5 años de idas y venidas, de casas y compañeros de pisos, hoy tengo un hogar propio que comparto con mi otra mitad, y desde hace poco, con un gato precioso... Recuerdo con especial cariño este verano; Tenerife y Arenal Sound, familia, amor y amistad. No puedo quejarme, de hecho, solo puedo estar agradecida... Barcelona, Castellón, Londres, Tenerife. Sin embargo, en esta caja de recuerdos con nombre de 2011 no guardaré solo los días más gratos y olvidaré los demás... Mi abuelo ya no está, y aunque se haya ido, se que me ha dejado un pedacito de él con forma de recuerdo, y el redescubrimiento de mi abuela; tan grande, fuerte, interesante, independiente, admirable.
El 2011 tiene forma de manzana y sabe a segunda familia. A los de siempre (Laura, Sara, Leti, Clari, Marta, Diana, Layla, Almu, Alber...) se le suman nuevos compañeros de viaje que espero que hayan venido para quedarse, que quieran navegar en barcos de papel y a planear solo si se trata de volar por los cielos...
El 2011 suena a Copenhague, huele a Marea, grita Sálvese quien pueda y piensa en ese Pequeño Desastre animal... Ha descubierto a Jonh Boy, visto Incendios de nieve, conocido el lugar Donde solíamos gritar y ha presenciado Luchas de gigantes...
El 2011, impar, me ha enseñado que a veces hay que dejar marchar.
Gracias, 2011, un año más sigo sintiendome tremendamente afortunada...
Hoy comienza un nuevo año.
Bienvenido sea.

...que empiece el viaje ya...