jueves, 31 de enero de 2013

Let it go



Y ese día llegó. Me pilló con el pie cambiado y sin tomates en la nevera. En el momento de la despedida, olvidé decir adiós porque todo fue por inercia. ¡Resulta que me había hecho mayor! Y yo con estos pelos, aún sujetando mi racimo de globos queriendo llegar a la estratosfera...
Me quedé muy quieta, estrenando ilusión ajena mientras me preguntaba en qué momento habían hecho todos las maletas.
El día que me di cuenta de que crecer iba a significar despedirme de personas, situaciones, emociones, memorias, ilusiones e incluso amigos que se suponía iban a estar para toda la vida, le quité las pilas al reloj y paré el tiempo. 
Respiré hondo, tragué saliva y soplé las velas de mi 25 cumpleaños.