martes, 25 de mayo de 2010

Las 3 Marías

María, May y Meri son 3 amigas que tienen ciertas habilidades fuera de lo común... María tiene el poder de mover objetos con la mente (aunque en realidad, estira el brazo y no lo baja hasta que alguien se lo acerca) May tiene el poder de viajar en el tiempo (aunque en realidad es narcoléptica y cuando despierta cree que ha visto el futuro) y por último está Meri, capaz de cantar una canción y conseguir que todo el mundo a su alrededor también lo haga, provocando bailes improvisados y coros entre desconocidos. Estas curiosas habiliades harán que sus vidas no sean nada normales...

Nuestro humor absurdo, nuestras ganas y por qué no, nuestro talento, se unen una vez más en este capítulo piloto que esperamos se convierta en una futura serie: Las 3 Marías, que presentamos al concurso WebSeries de Nikodemo.tv

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jueves, 20 de mayo de 2010

Mi corazón

Lo reconozco, soy poco cuidadosa con mi corazón y a pesar de ser consciente de la importancia de este músculo vital, cada vez que salgo de casa olvido ponerle su caparazón. A primera vista quizás pueda carecer de importancia, pero a la larga se va debilitando y las cicatrices que dejan a su paso el polvo y el viento son cada vez más imborrables. Mi corazón es fuerte porque debe hacer frente a las inclemencias del tiempo con la única protección que aquella que le ofrecen mis brazos contra el pecho; no se rinde, no se deja pisotear y es valiente. Mi corazón es transparente y no entiende de corazas, pero tampoco es inocente. A veces me alegro de no vestirlo porque siento con más intensidad que nadie y mis alegrías son más alegres, mis amores más apasionados y mis sonrisas interminables, pero también es más agudo mi dolor, más profunda mi pena y más grande mi decepción. Mi corazón es mío, pero también lo entrego aunque a veces me desgarra el alma vivir con el corazón en cueros...

lunes, 3 de mayo de 2010

Pies cansados

Aquella noche, mientras te esperaba, me senté en un bar de mi memoria a beberme en copa tus recuerdos. Como tardabas, pedí una doble angustia con hielo. Miré el reloj del tiempo que no pasa y decidí llamarte, pero me quedé en silencio. Sali corriendo a buscarte pero mis pies no se movieron, me senté a esperarte, agotada de deseo, mientras me emborrachaba de tristeza y el cansancio se hacía eco...